Parque Nacional de Białowieża: viendo bisontes y andando hasta la frontera de Bielorrusia

El Parque nacional de Białowieża es el único lugar de Europa donde quedan bisontes en libertad, aunque la única opción segura para verlos es en una reserva en la que viven en semilibertad. Es decir, en cautividad pero con mucho espacio para correr. Si eso no es suficiente para ti y quieres intentar verlos en su hábitat, tienes dos opciones:

  1. Caminar por los senderos que transcurren por el inmenso bosque. El éxito es bastante improbable, pues aún en el caso de tener un bisonte cerca al parecer son bastante buenos en el arte de esconderse. Y si realmente te cruzas con una familia de ellos, probablemente prefieras echarte a correr en vez de pararte a contemplarlos y hacerles fotos.
  2. Contratar a un guía que te acompañará a zonas por donde se dejan ver de vez en cuando. Tampoco asegura el éxito (ya he dicho que se esconden siempre que pueden) e implica encontrarse con el guía a las 4 de la madrugada y conducir el vehículo propio por donde él te diga.

Parque Nacional de Białowieża | Bisonte

Preguntamos precio para contratar un guía y nos pedían unos 150 euros, así que nos fuimos a la reserva. Los niños pudieron dormir hasta una hora razonable, vimos a un montón de bisontes y otros animales y nos sobró dinero para comer como marqueses en el Restauracja Pokusa, comprar un espray de repelente para mosquitos (no los he visto más grandes, numerosos y hambrientos que en Białowieża) y llenar el depósito del coche.

Parque Nacional de Białowieża | Cierto estofado

Parque Nacional de Białowieża | Repelente de mosquitos

Białowieża es un bosque virgen milenario declarado Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Unesco. Está repartido entre Polonia y Bielorrusia. La ruta de nuestras vacaciones transcurría mayormente por Polonia incluyendo una pequeña incursión a Ucrania. Habíamos barajado la posibilidad de cruzar a Bielorrusia, pero el poco tiempo disponible no compensaba tener que hacer los trámites del visado. Sin embargo, no éramos conscientes de que existe un visado especial para visitar la parte bielorrusa del parque natural que se puede conseguir muy fácilmente: es limitado, la visita es completamente dirigida, pero es Bielorrusia. De haberlo sabido antes lo hubiéramos intentado.

Así que olvidamos la idea de cruzar la frontera y nos vamos a hacer un poco de senderismo. Salimos del pueblo, aparcamos el coche al lado de un camino y nos adentramos en el bosque. Es exhuberante. Pese a que sabemos que es difícil que encontremos bisontes, la tranquilidad no es absoluta. Cualquier ruido, sobre todo al principio, nos pone en alerta. Pero los animales más grandes que encontramos son humanos, y apenas tres o cuatro en el par de horas que pasamos en la zona.

Parque Nacional de Białowieża | Caminando por el bosque

Uno de esos seres humanos es una mujer que circula en bicicleta. Pasa por delante de nosotros cuando estamos en un cruce de caminos y sigue sin detenerse. Yo estoy mirando a un cartel que prohibe el paso, un poco frustrado por tener que seguir hacia una dirección que parece llevar de regreso al pueblo. Avanzo en solitario unos doscientos metros más allá del cartel intentando averiguar su razón de ser, pero no veo nada distinto a lo que hemos visto hasta el momento. Regreso.

Parque Nacional de Białowieża | Prohibido

Cuando me reúno de nuevo con el resto del grupo veo que vuelve a estar cerca la mujer de la bicicleta. Parece adivinar mis dudas y se acerca a preguntarnos si necesitamos algo. Le pregunto acerca de la prohibición y me responde que la pusieron sobre todo para evitar que familias como la nuestra sigan adelante sin prestar mucha atención a sus hijos. Tiene sentido, en el cartel aparece una figura que puede interpretarse como infantil. Un quilómetro hacia adelante está la frontera bielorrusa: si queréis podéis seguir y nadie os dirá nada, pero sobre todo tened a los críos controlados y ni se os ocurra cruzar al otro lado.

Por supuesto, seguimos adelante. No cruzaremos la frontera, pero veremos Bielorrusia.

¿Ni se os ocurra cruzar al otro lado? Al llegar a la linea que separa ambos países vemos que para cruzar al otro lado no basta con despistarse. Habría que saltar una valla con alambres a ambos lados, correr unos diez metros de zona de nadie y saltar una nueva valla con alambres parecidos. Bielorrusia, tan cerca y tan lejos. Unión Europea en este árbol, Беларусь en el siguiente.

Parque Nacional de Białowieża | Frontera Polonia - Bielorrusia

No hay nadie a la vista vigilando, no vemos ninguna cámara, pero es razonable pensar que alguien está atento a nuestros pasos. Como no tenemos intención de pisar ningún sembrado, observamos el lugar durante tres o cuatro minutos y regresamos por donde hemos llegado. Polonia al límite, literalmente.