Ir al barbero en Fresno, California

Nos habían avisado: en Fresno no hay nada de interés.

Pasamos la noche en el sucio motel Lindsay Inn (en Lindsay) después de haber visitado el maravilloso Sequoia National Park y teníamos un día tranquilo en el que nuestra única misión era llegar a otro motel de Mojave (el Mojave Lodge, que estaba mejor que el anterior pero aparentemente ya ha cerrado) antes de adentrarnos en el desierto de California. ¿Qué hacemos? Vayamos a Fresno, quizá no está mal después de todo.

Le pedimos a Google Maps que nos indique cómo llegar al centro de la ciudad y, efectivamente, eso es lo que hace. Aparecemos en un cruce de calles exactamente igual que el cruce de calles anterior, que el posterior y que cualquier otro cruce de calles en quilómetros a la redonda. Porque parece que en Fresno, efectivamente, no hay nada de interés.

Fresno, California

Cuando estuvimos de ruta por Estados Unidos intentamos comer en lugares asequibles pero correctos, huyendo todo lo que pudimos de locales de comida rápida. Pero es hora de comer y en Fresno no parece haber realmente nada de interés, así que terminamos en un McDonalds andrajoso en el que no paran de entrar y salir personajes inquietantes. Cumplimos el expediente, subimos de nuevo al coche y nos alejamos del lugar.

¿Qué podemos hacer para no dar el día por perdido? Lo pensaremos mientras hacemos la digestión en el Woodward Park, que resulta ser un bonito lugar con un jardín japonés, un lago, algunos patos y millones de ardillas. Hay algo que merece la pena en Fresno, ¡después de todo! Descansamos un poco, paseamos otro poco, nos hacemos algunas fotos junto a un puente y nos frustramos al no poder visitar el jardín japonés: está cerrado.

Woodward Park en Fresno, California

A tiene que cortarse el pelo y no estaría mal poder hacerlo antes de unos próximos días que se prevén muy calurosos. Nos esperan Death Valley, Vegas, la visita a unos amigos en Arizona, el Grand Canyon, Monument Valley… sí, quizá no sería mala idea buscar un barbero antes de dejar la ciudad.

Nada más entrar a Hi-Life Barber Shop sabemos que hemos acertado. El cartel de la puerta se anuncia como classic barber styling, custom hair design y el interior no puede ser más classic barber styling. Las paredes rebosan de armas colgadas de diverso tipo y tamaño, cañas de pescar, fotos de coches clásicos, de señores que han pescado peces enormes, de mujeres semidesnudas. También hay una cabeza de ciervo y en un rincón hay un televisor que echa béisbol. Frente al enorme espejo que ocupa toda la zona de trabajo descansan decenas de botes de todo tipo de productos para afeitar, para peinar, para vete a saber qué. Los barberos, señores de mediana edad de trato impecable. Profesionalidad, rapidez y buena conversación. Classic America.

Al chaval le hacen un corte de pelo clásico, claro. Rapado sin estridencias a los lados, corto por arriba y con un poco de flequillo hacia un lado. De aquí a West Point, solo un paso y unos catorce o quince años. Son $14 más la propina. Al final, rascando un poco, hemos encontrado algo de interés. Fresno no ha estado mal después de todo.

Barbero en Fresno