Cruzar la frontera de Ucrania

El plan es llegar temprano a la frontera para no perder demasiado tiempo en el trámite. Cruzaremos por Medyka, así que dormimos en un hotel al lado de la carretera que lleva hacia allí ya a las afueras de la ciudad de Przemyśl: el Albatros.

Frontera Polonia - Ucrania | Hotel Albatros Przemyśl

Veinte minutos antes de las 8 de la mañana, con el coche cargado de bollería que hemos comprado por si acaso en una panadería cercana al hotel, llegamos a la cola de coches que esperan para cruzar hasta Ucrania. Salida de la Unión Europea, ¿territorio inhóspito? Delante de nosotros hay un todoterreno con la bandera azul y amarilla en la matrícula que dificulta la visión de lo que hay delante. Le he permitido adelantarnos pocos metros antes de tener que detenernos. Es un error de principiante: nos quedan dos horas de espera por delante y sería bueno poder ver más allá de esa carrocería plateada. Toyota, BC0820EB.

Frontera Polonia - Ucrania

Nos entretenemos estudiando un poco el alfabeto ucraniano y viendo el trasiego de personas andando y bordeando los coches. Llevan bolsas y paran aquí y allá a intercambiar cuatro palabras con los conductores. Cuando llegan a nuestra altura pasan sin detenerse: la matrícula y probablemente las facciones nos delatan como gente lejana. ¿Qué hacen? Desde el desconocimiento parece algo sospechoso, pero no somos capaces de identificar ni el nivel ni el ámbito de la sospecha.

Frontera Polonia - Ucrania | Alfabeto ucraniano

Frontera Polonia - Ucrania | Gente deambulando

La frontera ha vivido tiempos mejores. En ambos sentidos de la marcha hay casetas abandonadas que en otro momento albergaron casas de cambio y pequeñas tiendas de alimentos, quizá también de otros productos. En dirección a Ucrania no queda ninguna abierta, pero del otro lado todavía sobreviven un par de ellas. Más allá hay un supermercado: Biedronka acompañando a una mariquita.

Frontera Polonia - Ucrania | Supermercado

El carril de la derecha está libre y lo aprovechan vehículos locales para acercarse a la frontera. Al rato los vemos pasar en dirección contraria, al otro lado de la mediana de hormigón. Y al poco, nuevamente, nos adelantan por la derecha. ¿Qué está pasando aquí? Nunca lo sabremos, cosas de fronteras.

Nos movemos muy lentamente con intervalos de detención persistente. En una de esas abandono el vehículo y camino unos 800 metros hasta que veo el paso fronterizo. No parece que se den mucha prisa, así que regreso lentamente observando el entorno. En una apertura del arcen dos vehículos esperan para terminar el circuito de ida y vuelta que he descrito antes. Uno de ellos tiene el maletero abierto y algunos recipientes grandes redondos descansan en el suelo. No puedo identificar qué contienen, pero a mis ojos de extranjero todo les parece muy extraño.

Ya estamos cerca del semáforo que da entrada a la zona de cruce. Una vez allí todavía quedará bastante camino por recorrer, pero la perspectiva es distinta y todo se hace menos tedioso. Un militar pasa anotando las matrículas y dando recibos que después deberemos entregar a otro agente. Al otro lado de la carretera, en un puesto en alto, otros soldados se turnan controlando la zona.

Frontera Polonia - Ucrania | Por fin en la zona de paso

Frontera Polonia - Ucrania | Documento

Dos horas después de detenernos por primera vez, nuestros pasaportes tienen el sello de Ucrania. El paso por el puesto de control ha sido un poco largo pero correcto. Where are you going? What for? Who is the car owner? Do you have the green card? Do you carry any drugs or weapons? Barcelona? Ah… Barça… the best team of the world!

En sentido contrario la cola es todavía más larga. Entrar en la Unión Europea es más difícil que salir de ella (lo comprobaremos cuando regresemos a Polonia, pues serán siete horas de espera en vez de las dos de hoy). Unas grandes letras azules y amarillas anuncian que entramos en Ucrania: YKPAÏHA. La imagen es preciosa, que pena no poder hacer fotos.

Seguimos unos metros más allá, a una zona que fue comercial en algún momento pero ahora parece un lugar poco recomendable. Edificios desvencijados, vehículos abandonados y gente cargando maleteros hasta los topes de vete a saber qué objetos. Íbamos a sacar algunas grivnas, pero el único cajero automático está como el resto: destrozado. Las fronteras no son inocuas, menudo cambio de panorama en solamente unos metros.

Frontera Polonia - Ucrania | Coche abandonado

Llenamos el depósito de gasolina unos cientos de metros más allá, ya sacaremos dinero en Zavada.

Frontera Polonia - Ucrania | Gasolinera