Conducir por Noruega en primavera

Noruega en primavera es frío del carajo, por decirlo suavemente. Fuimos a mediados de abril de hace algún año y alquilamos una furgoneta con la idea de cruzar el país de este a oeste. De Tønsberg a Bergen visitando Oslo y después regreso dando un poco de vuelta hacia el norte y pasando por Flåm. Ideal, sería bonito ver las flores después del crudo invierno.

Furgoneta de alquiler en Noruega

El centro del país es precioso, pero flores… ni una. Sin embargo, pocas veces he disfrutado tanto de la conducción como durante esos días de hielo y nieve. En muchas partes ni siquiera estaba uno seguro de estar dentro de la calzada porque el hielo tenía la misma pinta en el centro que en cualquiera de los lados. Los árboles eran una pista que tratábamos de evitar, eso sí. La nieve se cebaba con nosotros atacando por la parte superior. Los locales adelantaban a toda leche y mi visión no era nada nítida, pues había perdido mis gafas durante el vuelo. Era, en fin, realmente divertido y muy aterrador al mismo tiempo.

Conduciendo por Noruega

Carretera cubierta de hielo en Noruega

El fresco en Noruega

Ahora existe el Puente de Hardanger, que atraviesa el fiordo del mismo nombre. Pero cuando nosotros fuimos todavía lo estaban construyendo y había que cruzar en el ferry que comunicaba Bruravik y Brimnes. Llegamos tarde y ya habían cerrado, y al día siguiente no había barcos porque era festivo. ¡Maldición! Teníamos reservado un hotel en Bergen que perderíamos si no podíamos continuar, y el centro de Noruega no es precisamente un lugar en el que decenas de moteles con camas libres te estén esperando a cualquier hora.

Sin embargo, era nuestro día de suerte porque unos kilómetros más allá había otro lugar para cruzar que todavía podríamos encontrar abierto si nos dábamos prisa. El trayecto se alargó en distancia y tiempo, pero a cambio pudimos disfrutar de un rato más en navegación de lo que habíamos previsto a bordo del ferry Kinsarvik-Utne-Kvanndal. Excelente.

En el ferry atravesando el fiordo

La siguiente sorpresa fue meternos en un túnel y encontrarnos la boca del otro lado cerrada con una persiana. Tal cual: solos en el túnel delante de un semáforo en rojo y una enorme persiana cerrada. Así pasaron unos minutos que quizá no fueran tantos pero que recuerdo como algo eterno. ¿Qué ocurre aquí? ¿Habría que dar la vuelta? La sorpresa pasó, pero la falta de explicación permanece: ni había demasiado tráfico ni aparentemente nada anormal en la meteorología de esas latitudes. La misma persiana que estaba bajada empezó a subir y el mismo semáforo que estaba en rojo se puso en verde. Sigamos, pues, ya preguntaremos a alguien que encontremos durante la próxima hora. Nadie.

Persiana subiendo en un túnel de Noruega

Al final llegamos a Bergen y resto de destinos según las previsiones pero con la sensación de haber vivido una gran aventura. No todo fue mal tiempo, sin embargo: cuando sale el sol en Noruega, también calienta.

Paisaje nevado bajo el sol noruego

Pared de nieve en Noruega

Ambiente primaveral en Noruega